BYD quiere reforzar de forma notable su presencia industrial en Europa. El fabricante chino considera que, a largo plazo, necesitará tres plantas de ensamblaje y una fábrica de baterías en el continente para sostener sus objetivos de crecimiento y adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias.
El movimiento llega en un momento en el que la compañía compensa con su expansión europea la caída de su mercado local. Al mismo tiempo, la producción dentro de Europa puede ayudarle a reducir el impacto de las nuevas barreras comerciales que afectan a los vehículos eléctricos fabricados en China.
Tres fábricas para sostener el crecimiento europeo
El asesor especial de BYD para Europa, Alfredo Altavilla, ha señalado que el grupo necesitará tres plantas de ensamblaje en el continente.
La compañía considera que esta capacidad productiva será necesaria para alcanzar sus objetivos de volumen y cumplir con las normas de la Unión Europea.
BYD ya dispone de una nueva factoría en Szeged, Hungría. El siguiente paso será decidir dónde se instalará su segunda planta europea. El fabricante quiere definir su ubicación antes de que termine el año.
España e Italia aparecen como las opciones mejor posicionadas para albergar esta instalación.
España entra en la carrera por la segunda factoría
La estrategia de BYD pasa por aprovechar infraestructuras ya disponibles. Para su próxima fábrica, la empresa prefiere reacondicionar una planta existente antes que levantar una instalación desde cero.
Esta decisión coloca a España e Italia entre los principales candidatos.
La compañía también ha dejado claro que no contempla compartir instalaciones con otros fabricantes. Su vicepresidenta ejecutiva, Stella Li, ha descartado tanto una empresa conjunta como un modelo de producción compartida.
La posición contrasta con otras operaciones recientes dentro de la industria. Geely, por ejemplo, ha alcanzado un acuerdo con Ford relacionado con la planta de Almussafes.
BYD apuesta así por mantener el control directo de sus futuras instalaciones europeas.
Los aranceles aceleran la producción local
La expansión industrial también responde al nuevo escenario regulatorio europeo.
Actualmente, los vehículos eléctricos de BYD fabricados en China soportan un arancel combinado del 27%. La presión puede aumentar a medida que la Unión Europea introduzca nuevas exigencias vinculadas a la producción local.
Las futuras normas podrían exigir alrededor de un 70% de contenido local para poder acceder a determinadas ayudas públicas y procesos de contratación.
Este escenario convierte la fabricación dentro del continente en una cuestión estratégica para el fabricante chino.
Contar con capacidad industrial propia en Europa permitiría a BYD reforzar su implantación y adaptarse a unas condiciones comerciales más exigentes.
Hungría será el primer gran polo productivo
La planta de Szeged será la primera pieza de este despliegue industrial.
La factoría inició las pruebas de preproducción en enero. La previsión de la compañía es comenzar el ensamblaje de automóviles entre noviembre y diciembre.
La instalación tiene como objetivo alcanzar una capacidad de 200.000 vehículos anuales.
Sin embargo, la compañía no espera operar cerca de ese volumen en sus primeros ejercicios. La producción permanecerá muy por debajo de su capacidad máxima durante, al menos, los dos primeros años.
La planta húngara servirá así como punto de partida para una red de producción europea que BYD quiere ampliar progresivamente.
Una fábrica de baterías completa el plan
La estrategia no se limita al ensamblaje de vehículos. BYD también considera necesario disponer de una planta de baterías en Europa.
Esta instalación formaría parte de un esquema industrial más amplio destinado a elevar el peso de la producción local.
La fabricación de vehículos y baterías dentro del continente permitiría al grupo avanzar hacia una estructura productiva mejor adaptada a las futuras normas europeas.
El objetivo pasa por construir una base industrial suficiente para acompañar el crecimiento comercial de la marca en la región.
El proyecto de Turquía sigue pendiente
BYD anunció en 2024 sus planes para levantar otra fábrica en Turquía. Sin embargo, las obras todavía no han comenzado.
La situación genera dudas dentro del sector sobre el encaje de esta planta en el futuro marco regulatorio europeo.
Turquía no pertenece a la Unión Europea, aunque mantiene una relación de asociación. Según las interpretaciones recogidas en el sector, esta condición podría dificultar que la producción realizada allí cumpla las futuras exigencias ligadas al concepto Made in Europe.
Mientras el proyecto turco sigue pendiente, BYD avanza en una estrategia en la que la capacidad productiva dentro de la Unión Europea adquiere cada vez más importancia.
La elección de su segunda fábrica será uno de los próximos movimientos clave. España se mantiene entre las opciones mientras el fabricante chino configura una red industrial destinada a consolidar su crecimiento europeo y responder a un entorno regulatorio cada vez más exigente.