La planta de Mercedes-Benz en Vitoria asumirá un papel destacado en la nueva etapa eléctrica del fabricante alemán. Las previsiones de la consultora Inovev apuntan a una producción de 5.000 unidades anuales del nuevo VLE, la furgoneta eléctrica de lujo que sustituirá al EQV dentro de la oferta de la marca.
La cifra supone prácticamente duplicar el volumen del modelo saliente y refuerza el peso de la factoría alavesa dentro de la red industrial de Mercedes-Benz. Con este proyecto, la planta se consolida como uno de los centros de referencia para la fabricación de vehículos eléctricos premium en Europa.
La apuesta llega en un momento en el que los fabricantes buscan incrementar la producción de modelos eléctricos de alto valor añadido y posicionarse en segmentos con mayor potencial de crecimiento.
El VLE marca una nueva etapa para la gama eléctrica
La llegada del VLE no solo representa una renovación de producto. También supone un cambio en la estrategia comercial de Mercedes-Benz. El fabricante alemán comenzará a retirar progresivamente la denominación EQ de sus vehículos eléctricos.
El sustituto del EQV será uno de los primeros modelos en adoptar esta nueva filosofía de nomenclatura. La medida también afectará a futuras versiones eléctricas de modelos como el GLB, el GLC y el reciente CLA berlina.
Con este movimiento, la compañía pone fin a siete años de utilización de las siglas EQ como elemento diferenciador de su gama eléctrica. El objetivo pasa por integrar estos vehículos de forma más natural dentro de la oferta global de la marca.
Una plataforma específica para vehículos eléctricos
Uno de los principales avances del nuevo modelo será la incorporación de la plataforma VAN.EA, desarrollada específicamente para furgonetas eléctricas.
El VLE contará con una arquitectura de 800 voltios, una tecnología que permitirá mejorar las prestaciones y optimizar el funcionamiento del sistema eléctrico. El vehículo tendrá unas dimensiones de 5,3 metros de largo, dos metros de ancho y dos metros de alto.
La configuración inicial incluirá una batería NMC de 115 kWh y un motor eléctrico delantero de 262 CV, equivalentes a 193 kW. Gracias a esta combinación, Mercedes-Benz homologará una autonomía de 700 kilómetros bajo el ciclo WLTP.
Esta cifra supone duplicar el alcance de la generación anterior y se convierte en uno de los argumentos más relevantes del modelo para clientes profesionales y operadores de transporte premium.
Más versiones previstas a partir de 2027
La estrategia de producto no se limitará a una única variante. Mercedes-Benz prevé ampliar la gama VLE durante 2027 con dos nuevas configuraciones.
La primera incorporará una batería de 80 kWh, mientras que la segunda apostará por una configuración de dos motores eléctricos con una potencia conjunta de 409 CV.
Con esta ampliación, la marca pretende cubrir diferentes necesidades de mercado y ofrecer soluciones adaptadas a distintos perfiles de cliente. La diversificación de la oferta permitirá ampliar el alcance comercial del modelo dentro de un segmento cada vez más competitivo.
Un segmento impulsado por el auge de los fabricantes chinos
Según Inovev, el lanzamiento del VLE se produce en un contexto de crecimiento de los grandes monovolúmenes eléctricos de lujo. Se trata de un mercado que ha experimentado una fuerte expansión en los últimos años gracias, principalmente, a la iniciativa de fabricantes chinos.
Hasta ahora, Europa no contaba con una propuesta consolidada dentro de este nicho premium. Con el nuevo VLE, Mercedes-Benz busca posicionarse en una categoría que está ganando protagonismo y atraer a clientes que demandan vehículos eléctricos de gran tamaño con un elevado nivel de confort.
La marca aspira así a reforzar su presencia en uno de los segmentos con mayor potencial de desarrollo dentro de la movilidad eléctrica de alta gama.
Continuidad para una planta con larga trayectoria
La producción de la familia Clase V y EQV se desarrolla en Vitoria desde 2005. Durante este periodo, los volúmenes de fabricación han oscilado entre las 10.000 y las 32.000 unidades anuales, dependiendo de la evolución de la demanda.
La llegada del nuevo VLE garantiza la continuidad de una actividad estratégica para la planta vasca y refuerza su papel dentro de los planes industriales de Mercedes-Benz.
Al mismo tiempo, la Clase V híbrida seguirá comercializándose sin cambios en su carrocería. De este modo, la compañía mantendrá una oferta que combinará tecnologías híbridas y eléctricas dentro de su gama de vehículos para pasajeros.