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Mercedes-Benz ha activado una campaña de presión ante el Senado de Estados Unidos para intentar modificar la normativa que limita la propiedad china en fabricantes de vehículos conectados. El objetivo del fabricante alemán es elevar del 15% al 25% el umbral máximo de participación accionarial china permitido, ya que actualmente supera ese límite con una participación china cercana al 20%.

La norma en cuestión fue impulsada en abril por los senadores estadounidenses Elissa Slotkin y Bernie Moreno. El proyecto de ley fija un techo del 15% de propiedad china para los fabricantes que quieran comercializar vehículos conectados en el país. Esta restricción ya ha tenido consecuencias comerciales concretas: la marca Polestar ha visto bloqueada su actividad comercial en el mercado estadounidense por superar ese límite.

Quiénes son los accionistas chinos de Mercedes-Benz

Los dos accionistas chinos de referencia en el capital de Mercedes-Benz son BAIC Motor, la automovilística estatal china, y Li Shufu, presidente del fabricante Geely, que a su vez controla marcas como Polestar y Volvo. Según ha trasladado la compañía alemana, ninguno de los dos supera individualmente el 10% del capital, y ninguno cuenta con representación en el consejo ni influye en las decisiones operativas de la marca.

Dos vías de negociación sobre la mesa

Mercedes-Benz negocia actualmente dos alternativas con los legisladores estadounidenses. La primera consiste en elevar el umbral fijo de propiedad china hasta el 25%. La segunda plantea sustituir ese porcentaje único por una revisión cualitativa de seguridad nacional, un mecanismo que evaluaría caso por caso el riesgo real que supone cada participación accionarial.

Según fuentes conocedoras de las conversaciones, esta segunda opción resulta más favorable para los intereses de Mercedes. Se trata del mismo procedimiento que ya permitió al fabricante sueco Volvo, controlado en un 78% por Geely, obtener una autorización expresa para seguir vendiendo vehículos en Estados Unidos, quedando así exento de la norma general.

Lo que está en juego para Mercedes-Benz en EEUU

El mercado estadounidense representa un volumen de negocio relevante para la marca alemana. Mercedes-Benz vendió 315.000 turismos y furgonetas en Estados Unidos durante el ejercicio anterior. Además, la compañía ha comprometido inversiones superiores a los 4.000 millones de dólares —unos 3.511 millones de euros al cambio actual— destinadas a ampliar su planta de Alabama, con horizonte en 2030.

Esa misma fecha, 2030, es la que fijaría la ley como plazo límite de cumplimiento para los fabricantes que ya operan en el país, lo que sitúa el calendario legislativo en paralelo al plan de expansión industrial de la marca.

El calendario legislativo, pendiente del Senado

El proceso normativo continúa su curso en la cámara alta estadounidense. El Comité de Comercio del Senado tiene previsto retomar el debate sobre este proyecto de ley a finales de este mismo mes, un trámite que determinará si Mercedes-Benz logra mantener su actividad comercial en Estados Unidos sin restricciones adicionales.