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Nissan ha detenido el desarrollo de una versión cien por cien eléctrica del Qashqai, su modelo más vendido en Europa. La decisión se enmarca en el proceso de reestructuración global con el que el fabricante japonés busca reducir costes y simplificar su oferta de productos.

El movimiento afecta a uno de los proyectos industriales más relevantes anunciados por la compañía en Reino Unido. La versión eléctrica del Qashqai estaba prevista para la planta de Sunderland, donde Nissan ya concentra una parte clave de su actividad europea.

La medida llega en un momento delicado para la industria del automóvil. Los fabricantes ajustan inversiones, revisan calendarios eléctricos y buscan equilibrar la presión regulatoria con la rentabilidad de sus operaciones.

Un proyecto anunciado para Sunderland

El plan para fabricar un Qashqai eléctrico fue comunicado en 2023. La factoría británica de Sunderland debía asumir la producción de esta variante, dentro de una estrategia orientada a reforzar el papel de Reino Unido en la fabricación de vehículos eléctricos.

El Gobierno británico presentó entonces el proyecto como un respaldo a su política de atracción de inversión industrial ligada a la movilidad eléctrica.

Sin embargo, el desarrollo del SUV se habría detenido a comienzos de 2025. Esta pausa cambia el calendario previsto para uno de los modelos más importantes de Nissan en el mercado europeo.

El peso comercial del Qashqai en Europa

La decisión tiene especial relevancia por el papel del Qashqai dentro de la gama de Nissan.

El todocamino representó el 45 % de las ventas europeas de la marca durante el último ejercicio, con 330.000 unidades comercializadas. No se trata, por tanto, de un modelo secundario.

Aparcar su desarrollo eléctrico implica revisar una pieza central de la estrategia comercial de la compañía en Europa. También introduce incertidumbre sobre el ritmo al que Nissan trasladará su modelo de mayor volumen hacia una propuesta completamente eléctrica.

Reducción de costes y simplificación de gama

La paralización responde al ajuste de costes que Nissan está aplicando dentro de su reorganización global.

La compañía busca simplificar su cartera de productos. Este tipo de decisiones permite concentrar recursos, reducir complejidad industrial y revisar proyectos que requieren inversiones elevadas.

En el caso del Qashqai eléctrico, el impacto es doble. Afecta a la planificación de producto y también al encaje industrial de Sunderland, una planta estratégica para Nissan en Reino Unido.

Negociaciones con el Gobierno británico

Nissan mantiene conversaciones con las autoridades británicas para obtener apoyo financiero que permita desarrollar un nuevo plan industrial para Sunderland.

Ese plan podría presentarse en los próximos meses. Su contenido será clave para determinar qué papel jugará la fábrica dentro de la estrategia europea de la marca.

En cualquier caso, con el escenario actual, la llegada del Qashqai cien por cien eléctrico al mercado no se espera antes de comienzos de la próxima década.

Sunderland mantiene actividad eléctrica

La planta de Sunderland sigue siendo un activo industrial relevante para Nissan.

Actualmente produce el compacto Leaf eléctrico. Además, en abril se presentó una versión eléctrica del Juke que, en principio, también se ensamblará en esta instalación.

A este contexto se suma el acuerdo anunciado entre Nissan y el fabricante chino Chery para estudiar la producción de vehículos de la marca asiática en una de las dos líneas de montaje del complejo británico.

La fábrica emplea a 6.000 personas y generó el 35 % de todos los automóviles producidos en Reino Unido en 2025.

Un reajuste con impacto industrial

La pausa en el Qashqai eléctrico refleja las tensiones que atraviesa el sector en plena transición hacia el vehículo eléctrico.

Los fabricantes deben decidir qué proyectos mantienen, cuáles retrasan y dónde concentran sus inversiones. En el caso de Nissan, la prioridad pasa ahora por ordenar su estructura, contener el gasto y redefinir su planificación de producto.

El futuro de Sunderland dependerá del nuevo plan industrial que la compañía negocia con las autoridades británicas. Mientras tanto, el Qashqai eléctrico queda aparcado y su llegada al mercado se aleja, al menos, hasta la próxima década.